
Una rica tradición de oficios, como el de charqueadora y el de encarnadora, cuyo aprendizaje fue traspasado por abuelos, padres y madres mujeres pescadoras de las Región del Biobío, está en riesgo de desaparecer.
Esta es una de las informaciones que devela el libro "Mujeres de Mar. Historias y saberes de pescadoras artesanales de la Región del Biobío", recién salido de imprenta y que elaboraron, tras más de cinco meses de investigación, el equipo integrado por Jimena Catriao, socióloga y María Eliana Vega, periodista.
El Sur informó que la iniciativa tuvo apoyo del Fondo de Desarrollo de la Cultura y las Artes Región del Bíobío, 2009, y rescata historias de mujeres que realizaron o realizan distintos oficios artesanales relacionados con la pesca artesanal, como encarnadoras, charquetadoras y recolectoras de orilla, entre otras. Encarnadoras son aquellas que colocan carnada en anzuelos y charqueteadoras quienes preparan merluza seca/salada.
María Eliana Vega contó que en la región existen 154 organizaciones de pescadores artesanales de las cuales 17 corresponden a entidades de mujeres. Hay sobre tres mil registradas y entre ellas, de acuerdo con las historias recopiladas en Canteras, Talcahuano, la única mujer buzo que ha habido en esa caleta, Ruth Cabrera.
La periodista cuenta que "recorrimos las caletas de Coliumo, Cocholgüe, Cerro Verde Bajo, Tumbes, Lo Rojas, Tubul y el puerto de Lebu", y agrega que "un aspecto que cruza todas las historias es que las mujeres de la pesca artesanal destinan todo el ingreso que reciben a sus familias, en especial a sus hijos. Frente a eso no dudan en sacrificarse y efectuar labores que las obligan a permanecer largas horas en el agua (como las recolectoras) y muchas horas de pie (como las encarnadoras). Y su aporte no es menor, pues se traduce en promedio entre $ 70 mil y $ 150 mil mensuales, de acuerdo al oficio y a la disponibilidad de recursos".
Pero hay algunas actividades en riesgo de desaparecer: por ejemplo las charqueadoras. Esto no por falta de demanda, porque hay compradores para el pescado, sino por escasez de recursos, principalmente pescada,. Esta llega de otros lugares, en poca cantidad y de bajo tamaño. Eso lo apreciaron las investigadoras en Lo Rojas.
Publicado en El Sur y reproducido el 8 de febrero de 2010 en www.pescaaldia.cl


