jueves, 28 de enero de 2010

Miriam Sanhueza, la mujer del mar


Ella misma se define como "la mujer del mar". Es que Miriam Sanhueza, única pescadora activa de Cocholgüe no concibe su vida si no es en torno al mar.

Estuvimos en su casa, en esta tranquila caleta de la región del Bío Bío, y allí conversamos de lo que hace y que significa para ella. Supimos que provenía de una familia de campesinos y no de pescadores, que llegó a Cocholgüe a vender pan. Fue cuando conoció a quien se convertiría en su marido y quien también le enseñó los secretos de la pesca artesanal. Desde entonces, nadie la saca del mar.

Miriam no sólo sale a la pesca junto a su hijo, también charquea pescado, repara redes, recolecta algas y construye botes. Y de hecho, cuando fuimos a conversar con ella, vimos en el patio de su casa el bote que estaba construyendo y que estaba bastante adelantado. También nos contó "los secretos" de este oficio, demostrando un gran conocimiento.

Mujer inquieta, dice que no puede estar sin hacer algo. Siempre está buscando alguna actividad, aunque reconoce que de los quehaceres domésticos no se encarga ella, sino su nuera y una hija.

Ama el mar y le gusta mucho lo que hace, pero no lo quiere para sus nietos, por quienes sigue trabajando en busca del sustento.

La historia de Miriam, también forma parte de "Mujeres de Mar"...

lunes, 25 de enero de 2010

Paula Reyes, pescadora de Coliumo

Quien aparece en la foto de inicio de este blog se llama Paula Reyes, tiene 39 años, vive en la caleta Coliumo, en la región del Bío Bío y es pescadora artesanal.

En la foto aparece junto a su pequeño Cristóbal, posando al lado de "Caldo Vieja", su chata o bote, como ella lo llama.

Paula nos contó que el nombre que eligió para su embarcación es en recuerdo a su padre, ya fallecido, quien le enseñó los primeros secretos de este oficio. Recuerda que de niña salía con él a la pesca del jurel.

"A mi papá le decían así. A mi padre siempre le gustaron los caldos en la mañana, no tomaba café sino que un caldo, de pescada seca, de lo que fuera, y le decía a mi mamá: vieja, háceme un caldito mientras voy allí y vuelvo. Así que quedó por Caldo Vieja y cuando tuve mi chata yo dije, mi viejo no está así que le voy a poner a mi chata Caldo Vieja. Esa es la historia”, cuenta con sencillez y se sonríe.

Paula es una emprendedora de tomo y lomo. Cuando no está pescando, se dedica a recolectar alga o a atender su quiosco de comida rápida en la caleta. Es que ella no quiere que sus hijos sigan sus pasos.

"Ahora hay tantas oportunidades para estudiar, que sería egoísta si les deseara lo mismo. Lo tengo asumido para mí, soy nacida y criada aquí, pero no para mis hijos. No quiero que sea como una herencia para ellos como lo fue para mí".

La historia de Paula también forma parte de "Relatos y saberes de pescadoras artesanales de la región del Bío Bío", publicación que muy pronto verá la luz...

domingo, 24 de enero de 2010

Un poco de historia

Durante más de cinco meses, el equipo integrado por Jimena Catriao, socióloga y María Eliana Vega, periodista, recorrimos distintas caletas de la región del Bío Bío, buscando historias de mujeres que han hecho su vida en torno a la pesca artesanal.

Así, estuvimos en Coliumo, Cocholgüe, Cerro Verde Bajo, Tumbes, Lo Rojas, Tubul y Lebu, lugares donde conocimos y compartimos historias de muchas mujeres que, por distintas razones, realizaron o realizan labores vinculadas a la pesca artesanal.

En Coliumo conocimos la experiencia del Sindicato de Algueras, que con enorme tesón y esfuerzo han sacado adelante a su organización con miras a una mejor calidad de vida. Allí, Gisela, Angela, Tania y Paula nos contaron parte de sus vidas.

En Cocholgüe tuvimos la oportunidad de conversar con dos mujeres que, sin temor, se hacen a la mar en busca del diario sustento. Miriam, pescadora aún activa y Teresa, que dejó temporalmente la pesca, nos hablaron de sus experiencias.

En Cerro Verde Bajo, en Penco, compartimos con las integrantes del Sindicato de Algueras, que preside María Lagos. Un grupo de mujeres emprendedoras y con muchos sueños.

En Tumbes, nos acercamos un poco a lo que fue el período intenso de recolección de luga, en que familias enteras dejaban sus hogares y se instalaban temporalmente por dos meses en una playa cercana para extraer algas. Las señoras Cristina Rebolledo y Dorisa San Martín recordaron parte esas vivencias.

En Canteras, encontramos a la única mujer buzo que ha habido en esa caleta. Se trata de Ruth Cabrera, quien nos contó cómo fue esa experiencia que vivió en su juventud.

En Lo Rojas, y gracias a la excelente disposición de la señora Berta Contreras, nos adentramos en los secretos del charqueado de pescado. La señora Digna Henríquez, a su vez, también nos habló del ahumado del pescado y de la preparación del ulte.

En Tubul, junto a Rita Salazar y Ana Martínez, conocimos la realidad compleja que viven en esa caleta rural, donde el pelillo ha sido su principal recurso.

Y en Lebu, Nery Sánchez, nos recibió en su casa para contarnos la pelea que ha dado el Sindicato de Encarnadoras para que su actividad sea reconocida. Y de paso conocimos la técnica del encarnado.

De todo esto iremos contando más detalles...